El HPV y su conexión con el cáncer de cuello uterino

Publicado por Dra. Sofia | Publicado en Artículos | Publicado el 02-03-2011

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A razón de 24 millones de mujeres en Estados Unidos pueden llegar a tener el papilomavirus humano (HPV), un virus relacionado con el 93% de los cánceres de cuello, pero más del 76% de las mujeres nunca lo han escuchado nombrar.

Se han descubierto cerca de sesenta tipos de papilomavirus humano. Las verrugas genitales visibles se presentan sólo en el 1% de las mujeres sexualmente activas infectadas por el HPV, mientras que otros tipos de HPV producen infecciones subclínicas, es decir lesiones que no provocan sintomatología. Los tipos de HPV que producen verrugas no se asocian a un alto riesgo de cáncer y generalmente se relacionan con los tipos virales 6 y 11. Los tipos 16, 18, 31, 33 y 35 se relacionan con el cáncer cervical. Los HPV de alto riesgo pueden relacionarse con un mayor riesgo de cáncer en vulva, ano y vejiga.

¿Cuáles son los síntomas del HPV y las verrugas genitales?

La mayoría de las veces no se ven las lesiones por HPV y por lo tanto una no sabe que está infectada. Si la lesión está en la vagina, el cuello uterino o el ano puede no verse. Las lesiones no duelen y raramente producen algún síntoma. En los casos en que aparezca alguna molestia, una verruga o alguna alteración en la piel es importante consultar con el ginecólogo.

Diagnóstico de HPV

Las verrugas por HPV pueden detectarse en el examen ginecológico anual. El PAP y la colposcopía de control pueden hacer sospechar un HPV. Las “manchas” en la colposcopía que son sospechosas deben biopsiarse. Esto significa extraer un poco de tejido con una pinza especialmente diseñada para tal fin. Este procedimiento no requiere anestesia porque es bien tolerado por la paciente y se hace en el consultorio médico de manera ambulatoria.

Si el PAP informa displasia, hay que recordar que eso no significa cáncer. Sin embargo, es un precursor para desarrollar carcinoma in situ (CIS) y cáncer invasor del cuello del útero. Muchos casos de displasia regresan con el tiempo, otros permanecen invariables pero otros progresan a cáncer. La razón por la que unos progresan a cáncer y otros no, no está clara y hoy en día no podemos saber cuales lo van a hacer y cuales no. En el CIS, la capa más externa de células normales está reemplazada por células cancerígenas. El CIS es en un 95% de los casos tratable y curable. El cáncer invasor ocurre cuando las células cancerígenas invaden los tejidos subyacentes del cuello.

El CIS generalmente ocurre en mujeres de 25 a 34 años, mientras que el cáncer invasor del cuello ocurre luego de los 50. El pronóstico del cáncer depende de la extensión de la enfermedad en el momento del diagnóstico. La tasa de muerte por cáncer de cuello permanece muy alta por la gran cantidad de mujeres que no se realizan el control ginecológico anual. El 90% de los cánceres de cuello podrían evitarse con una detección precoz con el PAP.

¿Cómo se trata el HPV?

El tratamiento del HPV es generalmente engorroso y frustrante tanto para el paciente como para el médico. Muchas veces requiere más de un tratamiento y los mismos no representan la cura de la enfermedad. Luego del tratamiento el virus puede permanecer silente y volver a ser visible por colposcopía luego de meses o incluso años. En otros casos las lesiones no aparecen más.

De acuerdo a las guías para el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual de 1998 1998 Guidelines for Treatment of Sexually Transmitted Diseases publicadas por el Centro de Control de enfermedades y Prevención (CDC) en Atlanta, GA, “En ausencia de displasia coexistente, no se recomienda el tratamiento subclínico de HPV (sin verrugas visibles) diagnosticado por PAP, colposcopía, biopsia con ácido acético o la detección de HPV por ADN o ARN. El diagnóstico de la infección subclínica por HPV es frecuentemente cuestionable y no hay terapia que haya podido erradicar la infección.

El HPV ha sido demostrado en tejido adyacente luego del tratamiento con láser asociado a displasia y luego de intentar eliminar el HPV con láser en la región anogenital. En presencia de una displasia coexistente, el manejo debe basarse en el grado de displasia.

El CDC recomienda el tratamiento de las verrugas genitales por HPV que puede ser con podofilino e imiquimod o con criocirugía, ácido tricloroacético (ATC), ácido bicloracético (BCA), interferón o cirugía.

Prevención del HPV.
Prevención del Cáncer de Cuello.

Como sabemos que la infección por HPV que no produce verrugas es la causa más frecuente de cáncer cervical, la prevención de la misma es la clave para prevenir el cáncer. Las medidas preventivas son las mismas que para el resto de las enfermedades de transmisión sexual, sobre todo el uso correcto del preservativo muy especialmente en las personas sexualmente activas que no tienen una pareja estable.

Reducir el número de parejas sexuales ayuda a prevenir la aparición del HPV y el cáncer de cuello. Las mujeres que comienzan su vida sexual en forma precoz y que tienen múltiples parejas sexuales tienen mayores chances de contraer estas enfermedades.

No hace falta aclarar que si la pareja tiene HPV, verrugas genitales o cualquier otra enfermedad de transmisión sexual es fundamental consultar al ginecólogo.

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